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Rescates en Haití, en medio de una discordia con EE.UU.
19/01/2010 11:43 PM |
PUERTO PRINCIPE.- Más de 90 personas fueron rescatadas con vida de entre los escombros en Haití, según la cifra suministrada por la Oficina de la ONU para la Coordinación de Ayuda Humanitaria.
Tal guarismo corresponde a los supervivientes liberados de las ruinas a que el terremoto redujo a la ciudad de Puerto Príncipe. "La situación es tensa, pero tranquila. La población está cooperando.
La situación está bajo control", aseguró un portavoz de la organización, conceptos que no se corresponden con el grave contexto social que atraviesa la nación caribeña.
En el rescate trabajaron 52 equipos de socorro, integrados por 1.820 personas y 175 perros, precisó la portavoz de OCHA, Elisabeth Byrs, según un cable de Dpa.
OCHA informó de que el gobierno haitiano ha llamado a aquellas personas que tienen familiares en el interior del país, que abandonen Puerto Príncipe. Según el organismo de la ONU, miles de personas respondieron positivamente después de recibir combustible y dinero en efectivo.
Defensa de los EE.UU.
En medio de la catástrofe y de la creciente ola de violencia por la falta de ayuda humanitaria tras el devastador terremoto, Estados Unidos intentó acallar las críticas de algunos países sobre su papel en Haití al asegurar, en un comunicado conjunto con el Ejecutivo haitiano, que el país caribeño ve como "esenciales" sus esfuerzos y ha solicitado su asistencia.
El comunicado, difundido por el departamento de Estado, se publica después de que algunos países, entre ellos Francia, expresaron su malestar por la actuación del gobierno del presidente Barack Obama en Haití tras el terremoto.
"El presidente (René) Préval (...) valora como esenciales los esfuerzos del gobierno y de los ciudadanos estadounidenses en Haití en apoyo de la recuperación inmediata, la estabilidad y la reconstrucción a largo plazo de Haití, y solicita a Estados Unidos que asista, como sea necesario, al gobierno y a los haitianos, a la ONU, los socios internacionales y las organizaciones que están sobre el terreno en aumentar la seguridad", indicó el comunicado conjunto. El documento subrayó, además, el "respeto mutuo a la soberanía" de cada país.
La nota fue difundida en respuesta a que varios países se quejan de la actuación norteamericana en Haití y la falta de coordinación en la distribución de la ayuda y la congestión en el aeropuerto, y consideran que los vuelos de Washington tienen prioridad sobre los de otros países.
Radicalización total
Sorteando los cadáveres todavía acumulados en las calles, miles de personas hambrientas deambulan por la devastada capital haitiana buscando una ayuda internacional que llega por cuentagotas y clamando por asistencia médica, seis días después del sismo que habría dejado hasta 200.000 muertos.
El sonido de balas es cada vez más frecuente, lo mismo que la presencia de hombres armados con machetes.
En Cité Soleil, el barrio más pobre de Puerto Príncipe, los habitantes se sienten "completamente abandonados". "Los únicos camiones que pasan por aquí están llenos de muertos", dice una mujer.
El hedor nauseabundo de los cadáveres quemados se colaba en cada rincón de las barriadas pobres de Puerto Príncipe.
"La vida es muy dura, no tenemos nada", explicó Jean Osse, quien acampaba junto a su familia frente al Palacio Presidencial.
Pese a la devastación, lujosos cruceros amarran en la zona del desastre
PUERTO PRINCIPE.- Mientras el pueblo está devastado y se enfrenta por los insumos básicos para poder sobrevivir, los barcos de la empresa norteamericana Royal Carribean continúan arribando al pequeño puerto de Labadee. Desde que el terremoto sacudió el país, la isla fue visitada por dos cruceros y hoy arribarán los pasajeros del Liberty of the Seas.
Aislado del resto del país por muros de tres metros y medio coronados por alambres de espina, defendido por una fuerza de seguridad privada, el pequeño puerto de Labadee es propiedad de la empresa norteamericana de cruceros Royal Caribbean International en Haití.
Según el diario El Mundo de España, desde 1986, tres veces por semana llegan cruceros al autodenominado "paraíso privado"; sus pasajeros disfrutan de bellísimas playas, deliciosa comida, y todo tipo de diversiones lúdicas, entre ellas el parque acuático más grande del Caribe, e incluso una montaña rusa.
Pese al terremoto de la semana pasada, y la miseria general que se vive en la isla en la actualidad, los cruceros de Royal Carribean siguen llegando a Labadee; desde el sismo ya lo visitaron los pasajeros de dos de sus cruceros, y ayer desembarcaron los viajeros del Liberty of the Seas, uno de los navíos más grandes del mundo.
Al otro lado del muro, el pueblo se muere de hambre mientras cuerpos se pudren por los suelos de las calles; en Labadee se ofrecen abundantes barbacoas, y los únicos que se encuentran por los suelos son quienes hayan bebido demasiados Labaduzees, el cóctel exclusivo de la playa privada.
El vicepresidente de Royal Caribbean, John Weiss, también alardea la empresa por haber donado "sillas y colchones que nos sobraban" al hospital improvisado que intenta tratar a los miles de refugiados que huyeron a Cap Haïtien, una ciudad a escasos kilómetros del complejo.
Unos 230 haitianos trabajan en el complejo de manera regular, y a otros tantos se les permite acceder periódicamente para vender artículos turísticos en zonas delimitadas, pero ahí termina la interacción entre la empresa y el pueblo.
Turistas y nativos del lugar, en ningún momento mantienen contacto entre sí.







