Espectáculos

Jueves 12 de Julio de 2007
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“En Argentina, la palabra fue alguna vez un patrimonio”

“Hoy le quitaron todo crédito y la convirtieron en puro embuste”, afirma la destacada lingüista Ivonne Bordelois, que anoche disertó en el Virla.

"Algo está pasando para que la gente no se sienta afianzada en perseguir la justicia. En el campo del lenguaje, es como si la palabra primero se animara y luego se retirara del momento y el lugar. Así pasó en los 90 con los escándalos IBM-Nación, AMIA o las valijas de Amira, pero también ocurre en la actualidad en casos como los de Felisa Miceli o Skanska. Es como una marea que sube y después retrocede".
La afirmación surge de Ivonne Bordelois, la destacada lingüista, catedrática y ensayista que anoche disertó en el auditorio Virla     -en el contexto del IX Julio Cultural- sobre Democracia y/o Lenguaje.
Según la intelectual, también existe en el discurso público "un tono ‘energuménico’ que esconde otras apreciaciones sobre el país y no ayuda a entender ni da lugar a la serenidad".
En la vida política actual "son pocos los oradores", apunta Bordelois y menciona entre ellos a Elisa Carrió: "es de las pocas dirigentes que habla bien, de un modo articulado y con referencias interesantes que marcan un contraste con otros discursos. En Argentina la palabra fue alguna vez un pa-trimonio, antes de que le quitaran todo crédito y la convirtieran en puro embuste".
De la televisión, la especialista apunta que "hay luces de esperanza", encendidas por "la grilla de Canal 7 y el Canal Encuentro".
De la señal de cable observa que "debería pertenecer al sistema de aire, porque la subsidia el Ministerio de Educación de la Nación y la pagamos todos con nuestros impuestos. Y tiene que haber más producción local -hoy el 70 por ciento es enlatado-, porque en el país existen agentes culturales en condiciones de producir una grilla a ese nivel".
De su paso por el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), donde se doctoró en lingüística, se le inquiere puntualmente por sus impresiones "fuera de la cátedra" del célebre Noam Chomsky. "Cuando lo conocí a fines de los años 60 era una especie de Woody Allen,  el chico judío intelectual y tímido con las mujeres. Con los años, por el ejercicio de la vida pública y su oposición activa a la guerra de Vietnam, echó cuerpo y se hizo más espontáneo y aguerrido. Creo que también influyó el hecho de tener una hija casada en Nicaragua y un nieto con el que seguramente debe tener más trato en español", arriesga Bordelois.
El cierre es con una evocación de Alejandra Pizarnik, de cuya amistad y trato intelectual dejó constancia en el libro Correspondencia Pizarnik.
"Ella era una especie de mito hecho realidad, y a la vez una realidad que justificaba el mito. Una mujer de gran intensidad, humor y delicadeza. En nuestra relación sobresalía el respeto y esa cosa ideal de no invadirnos, aunque nos mirábamos desde caminos diferentes".

 

Por Ernesto Klass
Jueves 12 de Julio de 2007
Sección: Espectáculos

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