Política
La quema de caña dejó sin luz a varias provincias
La campaña azucarera 2007 llegó con inusitados inconvenientes. Las heladas que generaron cuantiosas pérdidas a productores e industriales, escasez energética, muertes en las rutas por la existencia de las rastras, no son las únicas consecuencias, sino también la contaminación ambiental causada por la quema de cañaverales y el perjuicio directo que sufren los tendidos eléctricos fruto de estas prácticas reñidas con la ley.
Córdoba, Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja sintieron los efectos directos de la incineración de las plantaciones que tuvo lugar en Tucumán y que alcanzó una línea de 500 kilovoltios que abastece al noroeste del país. El lugar identificado está entre la estación de energía de Recreo (Catamarca) y El Bracho (Tucumán), lo que originó dos apagones de gran magnitud.
Según explicó a EL SIGLO Oscar Mealla, jefe de Operaciones de TRANSNOA, empresa transportadora de energía, el primer corte ocurrió a las 15.01 de ayer y afectó al emprendimiento minero Bajo la Alumbrera y al sistema generador de El Bracho. Minutos más tarde, a las 15.11, se detectó otro corte de mayor dimensión el que dejó sin luz a media población cordobesa, a la Capital de Catamarca, parte de Santiago y La Rioja. Ninguna de las interrupciones alcanzó a afectar la distribución energética domiciliaria de Tucumán.
El vocero de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC), Adrián Calvo, explicó que la línea afectada fue de 500 mil voltios, y estimó que el 50 por ciento de la provincia de Córdoba se quedó sin luz. Ante tal situación, pasadas las 15.30 el caos se apoderó del centro de Córdoba debido a la salida de funcionamiento de todos los semáforos. Un informe de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA) detalló que el incidente se había originado por la quema de cañaverales en Tucumán.
Luego de 14 minutos sin energía en varias provincias de la región, la línea Malvinas-Recreo fue energizada nuevamente con lo que el sistema comenzó a recuperarse. Se trata de una consecuencia más de una habitual práctica que está penada por la ley, como es la quema de cañaverales.
Mealla, en diálogo con EL SIGLO, reiteró su preocupación por la falta de conciencia de quienes recurren a este método.
"No sólo afectan el medio ambiente que es prioritario defender, sino que también ocasionan estas graves situaciones que podrían llegar a agravarse", indicó. Por último admitió que el Gobierno de Tucumán avanza con una campaña tendiente a evitar los incendios provocados, aunque reconoció que no son suficientes.
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