Espectáculos
Spinetta desparramó arte y potencia rockera
Frente a un Teatro Alberdi otra vez repleto de espíritus anhelantes, Luis Alberto Spinetta dibujó el miércoles otra noche de encanto musical y poético junto a un trío que enmarcó con arte y potencia rockera la magnética figura del guitarrista.
Tras el deslizamiento del telón y antes de que acorde alguno quebrara la hermosa expectativa, el músico lanzó la primera alocución de la noche acerca de la campaña de seguridad vial fogoneada por los padres de los chicos muertos en un accidente de Santa Fe, actitud sostenida por el uso de una pechera alusiva que el Flaco no se quitó en ningún momento y el pedido reiterado a los concurrentes para que firmaran un petitorio colectivo sobre esa cuestión vital.
Portando un humor eléctrico que dejó fluir siempre entre tema y tema, el artista abordó casi una veintena de temas de ahora y de siempre, atravesando climas, picos y mesetas en los que su voz -aunque no en plena forma esta vez-, su guitarra, su manera inconfundible de decir, susurrar o gritar las letras y sus músicos armaron una máquina cancionera casi perfecta.
El trío instrumental -nadie hizo coros- fue el mismo del doblete del año pasado en el coliseo universitario: Noelia Nicotra en el bajo absorbió oídos y miradas desde una impecable base; Claudio Cardone aportó armonías sutiles e inspirados solos desde los teclados y los sintetizadores; y Sergio Verdinelli, que desde la batería aportó rotunda belleza rítmica al marco y levantó los aplausos más cerrados del encuentro.
Desde A Starosta El Idiota hasta La Herida de ParÍs, un público variado de entre 20 y 50 años se dejó conmover con Sin Fin, Resumen Porteño, Contra todos los Males de este Mundo, Cabecita Calesita, Jardín de Gente (disco doble con los Socios del Desierto), Espuma Mística, Pequeño Angel (La, La, La), Laura va (primer disco de Almendra), el sobrio y bello Todos Estos Años de Gente (también de La La La), el siempre colectivo Durazno Sangrando, Grisel, que interpretó de maravillas (aunque él mismo haya chanceado que "ese tema, bien cantado, es hermoso"), Yo miro Tu Amor (Para los Arboles), Las Cosas tienen Movimiento (de Fito Páez), el armónicamente despojado pero siempre llegador Seguir viviendo sin tu Amor y Ana no Duerme.
En la mitad, Cardone volvió a marcar dos aguas con un lindo solo de piano.
Fue una noche perfecta en la que, una vez más, los empleados del Teatro Alberdi -que pertenecen al sector no docente de la Universidad Nacional de Tucumán- trabajaron y prestaron colaboración "por respeto al artista" en medio de un duro conflicto gremial por el cuestionado "reencasillamiento" gremial. Esa actitud fue debidamente valorada por Spinetta en el arranque de la fiesta.
En el foyer, el productor Gabriel Fulgado se veía orondo (“esto lo hago por la gente y por mí”, le comentó a EL SIGLO), pese a que había tenido que duplicarse para comandar, a la misma hora en el Colegio Sagrado Corazón, la también exitosa presentación de Los Cafres.
* Con la colaboración de Sebastián Uro
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