Sociedad

Domingo 09 de Septiembre de 2007
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El canal Sur, un depósito de basura

A veinte cuadras de la Plaza Independencia, el ducto casi no lleva agua y se convirtió en un basural. Los habitantes de las márgenes arrojan residuos pero se quejan por los malos olores y las alimañas

Un aroma de animales muertos y alimentos en descomposición golpea el olfato a varias cuadras de distancia. El tufo se cuela sin permiso por puertas y ventanas de las casas de los habitantes de las orillas mugrientas del Canal Sur, en las inmediaciones de la intersección entre calle Bernabé Aráoz y la avenida Independencia.
A sólo 20 cuadras de la Plaza Independencia, un basural a cielo abierto corta el barrio de Villa Alem. Como si el hecho de tirar la basura no fuera suficiente para ensuciar el ambiente, la falta de lluvias genera que los residuos estén estancados en el lugar.
Los montones de objetos y las bolsas de basura flotan en los charcos de agua inmunda. “Al menos ya no tiran tanta como antes. No se podía ni comer por el olor”, se consuela Angela Cantalicio, de 31 años. Es imposible imaginar cómo habrá sido el estado del ducto en ese entonces si el paisaje de ahora es algo mejor. Hace diez años que vive allí y cuando recién se mudó ya existía la promesa de entubar la totalidad del canal. “Ahora que no llueve se estancó todo y está todo amontonado”, afirma mientras mira con desazón el curso seco que pasa por frente de su casa. La mujer tiene cinco hijos y afirma que antes tenía miedo de que se enfermen por estar expuestos a tanta insalubridad.
“Ahora ya no me pasa eso porque están inmunizados”, afirma. Reconoce que gran parte de los residuos son arrojados por los mismos vecinos. Y la otra, por los carros de tracción a sangre que siguen trabajando, pese a los operativos del Gobierno para erradicarlos. Daniel Galarza, de 28 años, está indignado. “Es un desastre vivir así, deberían arreglar esto. Siempre prometen y nunca lo limpian”.
Mientras un habitante arroja desperdicios con una carretilla, sus vecinas lo critican por su actitud.
“No quiero que mis nenes se enfermen. Mirá, tiran de  todo y a los chicos les salen lastimados y están mal de los bronquios siempre”, relata angustiada Cristina Trujillo, de 24 años, con su bebé en brazos.
“No se puede estar ni vivir así”, Juana Antonia Roldán, de 50 años, es contundente. “El canal hay que limpiarlo porque da asco. Nos enferma esta mugre”, concluye.

 

Domingo 09 de Septiembre de 2007
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