Policiales

Domingo 09 de Septiembre de 2007
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Denuncian abusos y persecución

Dos mujeres vinculadas a un chico que es buscado por un ataque con arma de fuego, aseguraron que la Policía actuó mal durante un procedimiento sin autorización.

La madre y la abuela del joven al que la Policía bautizó como “El Loco Cristian”, se presentaron en la redacción de este diario para negar algunos de los detalles aportados por quienes desde hace varios días están tras los pasos del adolescente.
El muchacho está acusado de haber herido de dos balazos a Pablo Rodrigo Díaz, un chico de 16 años al que, según se informó, habría interceptado en la vía pública.
Olga del Valle Ojeda, de 34 años, conocida como “La Pina”, aseguró que el menor, adicto en recuperación y con dos antecedentes por robo, no tiene el frondoso prontuario que le adjudican los uniformados.
Además, afirmó que Cristian no conoce a la víctima del ataque, lo que de confirmarse desvirtuaría la versión dada por los investigadores, quienes le atribuyeron al presunto atacante una frase, previa a los disparos, en las que da a entender que estaba en contacto con él desde chicos.
La mujer agregó que teme por la vida de su hijo, a quien describe como una víctima de la persecución policial.
La abuela del joven, por su parte, dijo que no es la madre de Felipe Trejo, como trascendió oportunamente. “Mi hijo no está en la cárcel, está en el cementerio”, aseguró Juana Rosa Uraga, de 53 años, quien recordó que por la muerte de David Jesús Nicolás Ojeda está acusado Rubén Orlando Carabajal, un efectivo de la fuerza policial.
La primera de las denunciantes exhibió además una copia de la presentación que radicaron en sede judicial contra quienes el 30 de agosto allanaron la casa de la segunda, buscando a Cristian.
“No tenían una autorización para hacerlo. Les negué la entrada, cerré la puerta con un candado y se metieron saltando una tapia”, dijo Uraga mientras mostraba lesiones en brazos y piernas que, según ella, le fueron inflingidos por un uniformado al que se refirieron como “el comisario Lisandro”, a quien ubicaron en la dependencia policial que funciona en el ex Cardiovascular, en el barrio Juan XXIII.
Asimismo, la mujer negó haber amenazado a los policías con hacer estallar una garrafa y afirmó que su nieto no estaba con ella en el momento en que se produjo el hecho.

 

Por Ariel Guerra
Domingo 09 de Septiembre de 2007
Sección: Policiales

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