Espectáculos

Jueves 20 de Septiembre de 2007
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Ute Lemper recrea la atmósfera de los cabaret de entreguerra

La presentación de la cantante alemana -esta noche en el Teatro San Martín- es una de las más esperadas de la cartelera del 47º Septiembre Musical. El show se llama Angeles entre París y Berlín.

El espíritu existencial y burlón de las canciones nacidas bajo la atmósfera de los legendarios cabarets de la Europa de entreguerras recreará la cantante alemana Ute Lemper esta noche, a las 22.00, en el Teatro San Martín (avenida Sarmiento y Muñecas), donde presentará -en una de las jornadas más esperadas del 47º Septiembre Musical- el espectáculo Angeles entre París y Berlín.
La presencia de una figura como Lemper, quien ha filmado películas, protagonizado musicales y cantado en grandes escenarios -entre ellos el Folies Bergère de París-, además de estar considerada como una continuadora de las estéticas de Marlene Dietrich y Edith Piaf, es un lujo para la cartelera tucumana, poco habituada, en los largos últimos años, a la presencia de figuras cantantes.
Para esta visita a la Argentina, Lemper agendó además dos presentaciones en el porteño Teatro Gran Rex, una de ellas junto a la Filarmónica de Buenos Aires, con la que programó Los Siete Pecados Capitales, en base a textos y canciones de Kurt Weill y Bertolt Brecht.
El concierto de hoy, según explicó en un artículo del diario La Nación, es "contemporáneo y experimental". "Ahí pongo en juego mi poder de improvisación, ya que nadie sabe lo que voy a hacer en escena. Son sonidos distintos. Pero tampoco es un show de vanguardia, sino música libre. Creamos situaciones para nosotros y para la gente, con una guitarra y un piano. Es retroceder a los años 20 y recordar la poética de Jacques Brel o de Hollaender. Incluso hay canciones en idish (judeo-alemán)", apuntó.
Nacida en Münster,  el 4 de julio de 1963, Lemper estudió piano, canto y ballet en la Academia de Danza de Colonia, y teatro clásico en el prestigioso Seminario Max Reinhardt de Viena.
Empezó a cantar muy joven en bares de jazz y formó parte de un grupo punk llamado The Panama Drive Band. En 1983, Andrew Lloyd Weber le ofreció un papel en la producción vienesa del musical Cats, donde alternó varios papeles, y a través de los años compartió proyectos junto a otros referentes del arte contemporáneo como Pina Bausch, Maurice Béjart, Tom Waits, Elvis Costello y Nick Cave.
Afincada en Nueva York, sobre esa ciudad opina: "no es Estados Unidos, sino muy europea. Todas las ciudades quisieran tener un poco de Nueva York. Es un sitio lleno de vida, con gente muy loca. Además, tengo ahí a mis tres hijos y encuentro no sólo cosas de Europa, sino de todas partes del mundo; la encuentro como el resumen de toda mi vida".
Al preguntársele cómo era su vibración con "el alma de los años de posguerra", siendo ella de otra generación, respondió: "Se trata de una cultura heredada de tiempos pasados, de épocas de revoluciones. Aunque no lo hayas vivido, en Europa es imposible no mamar ese pasado. Y ese pasado viene con esa atmósfera. Crecí en los años 60 y fue fantástico redescubrir este tipo de música y devolverlo al mundo moderno. Pero, a su vez, el mundo estaba muy preparado para revivir este tipo de música que vino de la posguerra. Porque, a pesar de lo que dicen las canciones y de lo que significan, tienen un sentido del humor muy fino, agudo y divertido".

-¿Por qué te atrae tanto el repertorio de Brecht y Weill?
-Toda mi vida conviví con expertos en esos repertorios. No sé si hay autores cuyos trabajos estén tan llenos de expresión y de espíritu joven. Siento que es lo que represento; es mi repertorio de raíz. La filosofía de sus textos es fascinante. Eran genios, pero a su vez eran muy vulnerables.

-¿La teatralidad es imprescindible para interpretar estas canciones?
-No tanto. Lo importante es la inteligencia de la palabra, cómo suenan. La experiencia humana del artista es la que lleva al resultado. Mi estilo es que no soy convencional y hago volar la interpretación. Tengo un espíritu libre y provocativo. Creo que me ayudó mucho haber vivido en Alemania para comprender el alma de lo que es y fue vivir en Berlín. Es muy fuerte pertenecer a esa ciudad”.
Considerada como una artista "ecléctica e inquieta", Ute también ha realizado varias exposiciones de pintura de estilo neo-expresionista y tiene dos hijos -Max (1994) y Stella (1996)-, fruto de su relación con el actor estadounidense David Tabatsky.
Entre sus numerosos discos figuran Cats (grabación original alemana, 1983), Life is a Cabaret (1987), Ute Lemper sings Kurt Weill (1993), Berlin Cabaret Songs (versión en inglés y alemán, 1996) y Chicago (producción de Londres, 1998).

 

Jueves 20 de Septiembre de 2007
Sección: Espectáculos

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