Sociedad
San Expedito: un santo que “nunca falla”
Ayer, como cada 19 de mes, la veneración a San Expedito volvió a manifestarse en el templo de calle Santiago. Los miles de fieles que desde tempranas horas esperaban acercarse a la imagen le dieron forma a una fila que extendió por varias cuadras. Todos llevaron consigo la fe en el Santo, aunque algunos se animaron a manifestar las bendiciones y los favores recibidos.
Entre promesas y sacrificios
En torno al Santo circulan diversas verdades. Hay quienes aseguran que es necesario hacer una promesa para recibir un favor. Otros objetan esta interpretación y admiten que sin ofrecer nada a cambio reciben el favor que pidieron, por lo que jamás dejan de agradecer. “Nunca le prometí nada, pero cuando le solicito colaboración la obtengo de inmediato, y esa es la causa por la cual tengo tanta fe”, manifestó Gladys Bazán mientras esperaba el comienzo de una de las misas que se oficio ayer en el templo Inmaculado Corazón de María
Cumplir lo prometido
Con una actitud esperanzada y de rodillas Cecilia Pumara, la última de una fila que ayer partía de la parroquia, se extendía por Salta, desde Santiago del Estero y cruzaba Corrientes - renovándose cada media hora- afirmó que cuando más lo necesitó San Expedito la salvó y la ayudó a sobrellevar un conflicto familiar que la estaba “desarmando”. “Vengo todos los meses y realizo la cola para alabar su imagen de rodillas. Confío en sus milagros y hasta ahora nunca me falló”, relató a EL SIGLO la mujer que llegó desde el barrio Diagonal Norte.
También Nora Álvarez contó que realiza un gran esfuerzo al llegar a esa capilla caminando desde el Barrio Victoria y recorriendo de rodilla todo el circuito necesario hasta acercarse a la imagen. “Hoy en día es muy difícil conseguir trabajo y hace dos años yo le pedí a él para que mi hijo y mi esposo consiguieran uno. Me lo concedió y desde entonces no dejo de cumplir con mi promesa. San Expedito no te pide nada a cambio, tan sólo quiere que se divulgue su santidad”, señalo Álvarez.
Caminando con mucha dificultad y con la ayuda de sus muletas, Rosa del Carmen Jerez resaltó que se viene desde Los Nogales solamente para venerar a San Expedito.
“Este sacrifico es lo menos que puedo hacer”, dijo la mujer, para agregar que si no fuera por los rezos y los pedidos que le hizo le hubieran amputado su pierna.
“Tuve un accidente el año pasado. Le rogué al Santo que no dejara que pierda mi pierna y gracias a él la recuperé”.
Hay que tener fe
“Sólo hay que tener fe. Es la fe en él y en Dios lo que a uno le permite seguir adelante”, aseguró Juana Díaz del Barrio Juan Pablo I
Juana comentó que conoce a San Expedito desde hace ocho años y desde entonces asiste a todas las misas junto a su hija Carla Vera, de 21 años, que padece de parálisis cerebral.
“Siempre le pido por ella. Yo noto que mejora, que está más despierta y eso me da mucho ánimo y esperanzas”, aseveró. También destacó que en está oportunidad le pidió específicamente para que a Carla deje de sufrir las repetidas convulsiones que sufre.
“La atacan constantemente. Yo me desespero. Por eso confío y espero que San Expedito ayude a mi hija a sentirse mejor lo antes posible”, sostuvo Juana consternada.
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