Policiales
La interna vial dejó a un hombre al borde de la muerte
Después de dirimirse, como tantas otras veces, en medio de incalificables hechos de violencia, la interna sindical de los viales finalmente se tiñó de sangre.
El largo enfrentamiento entre dos grupos de dirigentes gremiales que, desde hace años, pelean por la conducción del Sindicato de Vialidad Provincial, derivó ayer en un tremendo enfrentamiento armado que tuvo como escenario la puerta de la sede sindical, en la esquina de avenida Mitre y San Martín.
Terrible saldo
Como consecuencia de la descomunal batahola, un empleado de la repartición provincial de 61 años, recibió una herida de bala en el mentón. El proyectil, luego de fracturarle el maxilar, siguió su camino de destrucción hasta alojarse en las vértebras cervicales, dañando seriamente la médula espinal, lo que lo dejó al borde de la muerte, internado en la terapia intensiva del hospital Angel C. Padilla, a donde fue llevado de urgencia en medio de la refriega en la que resultaron heridos al menos otros cinco manifestantes.
El hombre, identificado como Ramón Paz, trabaja desde hace 22 años en Vialidad y, justamente ayer por la mañana, comenzaba a disfrutar de su día de descanso, pero fue convocado por vía telefónica desde su trabajo para presentarse cuanto antes. Esto le fue confiado a EL SIGLO por su hijo, Sergio Paz, quien en horas de la noche mantenía una desesperada vigilia en los pasillos del nosocomio. El joven aseguró que era la primera vez que su padre participaba de una manifestación, y que lo hizo porque fue llamado desde su lugar de trabajo.
Convocatoria
Al igual que Paz, muchos otros operarios de Vialidad se congregaron alrededor de las 10.00 en las inmediaciones de los talleres de la repartición, en la esquina de las calles Mendoza y 12 de Octubre, a dos cuadras del lugar en el que se desencadenaría la tragedia.
Fuentes policiales le aseguraron a este diario que un llamado telefónico proveniente de la sede vial advirtió acerca de la presencia de los manifestantes, agregando además que habían detectado la inquietante presencia en ese lugar de un automóvil Fiat Uno de color blanco y dos motocicletas que merodeaban por la zona, llevando hombres armados a bordo.
Ante esta denuncia se hizo presente en el lugar el comisario inspector Mario Ponce, responsable de la Zona II de la Unidad Regional Capital, quien al advertir que Pedro Teruel, desde la caja de una camioneta, arengaba a la multitud para que tomaran la sede del sindicato, decidió pedir refuerzos. Pero los uniformados no llegaron a tiempo.
Una vez que la gruesa columna de manifestantes comenzó a desplazarse, bastaron unos minutos para que desandaran las dos cuadras que los separaban del inmueble en cuestión. Ponce sólo pudo interrumpir la circulación vehicular en una de las manos de la avenida Mitre, por donde avanzaban los trabajadores viales. El tránsito por la otra, era desviado por un vehículo de la Seccional Séptima, uno de los primeros en responder al pedido de apoyo.
Versiones
Lo que sucedió luego es contado de diferentes maneras según de qué lado se ubique el narrador. Las versiones de ambos sectores son firmemente sostenidas, pese a que las cámaras de un canal de televisión local captaron los momentos más graves del brutal enfrentamiento.
Según expresaron los que participaban de la marcha, apenas arribaron a las inmediaciones del sindicato vial, fueron recibidos por un grupo de personas que salieron de la sede para enfrentarlos. Algunos de los manifestantes respondieron al ataque con golpes de puño, ante lo cual comenzaron a efectuar disparos con armas de fuego desde el interior del edificio. Uno de esos balazos fue el que alcanzó a Paz, provocándole la herida que lo mantiene inconsciente y con respirador artificial al borde de la muerte en la sala de terapia intensiva del hospital Padilla.
Además, resultaron heridos otros cuatro trabajadores de Vialidad. Uno de ellos, baleado en la zona abdominal, fue asistido en el sanatorio Central. El resto de los afectados presentaban lesiones menores, por lo que en algunos casos bastó con los primeros auxilios recibidos en el mismo lugar en el que se desencadenaron los incidentes.
Aparte de Paz, el más comprometido fue Dante Céliz, quien recibió el balazo en la zona abdominal. José Luis Urueña, Pablo Héctor Mamaní y Roque Valdez, fueron alcanzados por proyectiles de armas de fuego en un brazo, una pierna y una clavícula respectivamente, mientras que Carlos Acosta sufrió un traumatismo en un hombro, y Luis Gómez, también golpeado en medio de la refriega, terminó engrosando la nómina de detenidos.
Uno de los primeros en ser apresados por la Policía fue Moisés Ramón Ale, quien aparece filmado por las cámaras de televisión blandiendo un arma de fuego. Ale fue visto mientras hacía los disparos por un oficial de la fuerza quien, vestido de civil, se encontraba fortuitamente apostado en la esquina del sindicato vial cuando comenzó la pelea. El policía logró individualizarlo entre quienes eran retirados de la sede gremial, lo que compromete seriamente la situación procesal del aprehendido, ya que podría ser señalado como el responsable del disparo que hirió gravemente a Ramón Paz.
Enzo Navarro, Juan Alanís, Juan Sandoval y Héctor Gómez, completan la lista de detenidos que no pertenecen a las filas viales, a diferencia de Oscar Armando Lynch, David Juárez, Raúl Flores, Julio Armando Pacheco y el propio Luis Gómez, quienes si revisten en la nómina de empleados de esa repartición.
Todos ellos fueron alojados en la Seccional Séptima, donde hasta anoche aún seguían las pericias para tratar de determinar quienes habían efectuado los disparos.
Descargo
Desde la conducción gremial, los dirigentes que permanecían parapetados dentro del sindicato dieron una conferencia de prensa en un bar del parque 9 de Julio. Luis Carrazana, quien quedó a cargo de la organización luego de la salida de Manuel Palavecino, aseguró que no conoce a ninguno de los que esgrimieron las armas.
El abogado José Alejandro Diéguez, quien acompañó a los integrantes de la comisión directiva vial, respaldó los dichos de Carrazana dejando las precisiones acerca de los desgraciados hechos en manos de la Justicia y preguntándose cómo es que cientos de trabajadores de Vialidad, que deberían haber estado en sus lugares de trabajo, se encontraban en la calle participando de una movilización.
El referente del grupo que desplazó de la Secretaría General a Palavecino afirmó que lamenta lo sucedido pero no supo explicar cómo es que los agresores se refugiaron en el mismo edificio en el que ellos se encontraban en el momento de la pelea.
Intervención
De todas maneras, Carrazana y el resto de los dirigentes tendrían sus horas contadas en la entidad. Carlos Beltrán, secretario general de la Federación Vial Nacional, habló anoche con este diario y aseguró que la decisión de intervenir la filial tucumana ya está tomada.
El máximo representante de los trabajadores viales en el país lamentó lo sucedido y afirmó que sólo falta una respuesta adecuada del Ministerio de Trabajo para que se designe al interventor.
Beltrán adelantó que se designará a un dirigente de otra jurisdicción, para evitar alguna influencia por la dura interna local que terminó en medio de balas y sangre. También aventuró que, con las demoras propias de un trámite administrativo, la intervención podría estar vigente la próxima semana.
Con respecto al estado del herido, el doctor Eugenio Lobo, titular del hospital Padilla es pesimista respecto de las posibilidades de vida de Paz, quien al cierre de esa edición seguía grave.
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