Sociedad
Lunes 22 de Octubre de 2007
Publicada en la Edición Impresa
Vecinos formaron una entidad para “revivir” su barrio
Habitantes del Gráfico II, en Las Talitas, se unieron con el fin de gestionar
obras y organizar actividades a beneficio. Frenaron un asentamiento y van por más.
Hay barrios tucumanos que parecen olvidados por las autoridades. Sin embargo hay vecinos que, ante la falta de respuestas, eligen luchar y hacer. Este es el caso de muchos de los 2.500 habitantes del Barrio Gráfico II, en Las Talitas (Tafí Viejo).
Formaron una organización que pronto tendrá personería jurídica para dar impulso a iniciativas propias que buscan mejorar la calidad de vida de la población y para gestionar obras.
Un cartel pequeño y con letras apenas visibles señala la entrada. Luego de recorrer un camino pedregoso, terroso y custodiado por pastizales altísimos, el barrio aparece como un oasis verde y fresco. La tranquilidad y la familiaridad parecen ser ley en la zona. El emplazamiento de casas bajas y prolijas, distribuidas en tres sectores, fue edificado hace doce años y cuenta con setecientas cuarenta y cinco viviendas.
Al internarse en sus calles estrechas da la sensación que alguien alguna vez lo puso allí y luego lo dejó ser. Pese a que las construcciones están bien arregladas, las pasturas de los espacios comunes están descuidadas y por los cordones de las veredas corren constantemente ríos breves que nacen en cañerías rotas que nadie se ocupó de curar.
Los dos sitios llamados plazas, apenas lo parecen. Un puñado de juegos, muchos de ellos rotos, se recalientan bajo los rayos del sol de la tarde. Además, como no hay caminería, bebederos o canteros, se improvisan canchas de fútbol por lo que los niños pocas veces pueden jugar allí. Las cloacas no existen y la iluminación es un bien demasiado escaso en las arterias del Gráfico II.
Los habitantes recuerdan que las últimas obras que se realizaron en el área fue el adoquinado de dos calles, sugestivamente antes de la época de elecciones.
El centro asistencial con el que cuentan es municipal y no atiende todo el día. Los vecinos advierten que como no hay ambulancias, en casos de urgencia, dependen de la buena voluntad de quienes poseen vehículos para que los trasladen a Tafí Viejo o la Capital.
El disparador que activó la acción de la organización, integrada por diecisiete miembros en la comisión directiva y unos setenta socios, fue la probable instalación de un asentamiento en la zona. Los habitantes vieron que hace algunas semanas comenzaron a trabajar maquinarias en la zona. Organizaron una manifestación a la entrada del barrio y frenaron las tareas. "Los rumores decían que se trataba de un asentamiento. Además, no hay carteles oficiales que señalen que se trate de una obra. Las autoridades nunca nos contestaron los pedidos de informe", comentó uno de los referentes de la asociación, Emilio Bottone. Señaló que, desde la entidad, quieren lograr que se solucionen los problemas vecinales, entre ellos la parquización, iluminación, mantenimiento, atención médica constante y arreglo de las calles.
“La idea es conseguir subsidios para hacer las obras y poder organizar eventos a beneficio del barrio. Los problemas vienen de hace rato. El olvido es notorio”, relató Alberto Méndez, otro de los miembros de la organización.
La futura Asociación Civil El Gráfico II por el Cambio es apolítica y se reúne regularmente para tratar las inquietudes.
Sus fundadores creen que durante la próxima semana su existencia será formal y podrán empezar a trabajar de manera más constante y regular.
Pero los miembros también piensan en ayudar a otros cinco emplazamientos de la zona.
Asesorándolos para que se unan o guiándolos en sus reclamos.
Formaron una organización que pronto tendrá personería jurídica para dar impulso a iniciativas propias que buscan mejorar la calidad de vida de la población y para gestionar obras.
Un cartel pequeño y con letras apenas visibles señala la entrada. Luego de recorrer un camino pedregoso, terroso y custodiado por pastizales altísimos, el barrio aparece como un oasis verde y fresco. La tranquilidad y la familiaridad parecen ser ley en la zona. El emplazamiento de casas bajas y prolijas, distribuidas en tres sectores, fue edificado hace doce años y cuenta con setecientas cuarenta y cinco viviendas.
Al internarse en sus calles estrechas da la sensación que alguien alguna vez lo puso allí y luego lo dejó ser. Pese a que las construcciones están bien arregladas, las pasturas de los espacios comunes están descuidadas y por los cordones de las veredas corren constantemente ríos breves que nacen en cañerías rotas que nadie se ocupó de curar.
Los dos sitios llamados plazas, apenas lo parecen. Un puñado de juegos, muchos de ellos rotos, se recalientan bajo los rayos del sol de la tarde. Además, como no hay caminería, bebederos o canteros, se improvisan canchas de fútbol por lo que los niños pocas veces pueden jugar allí. Las cloacas no existen y la iluminación es un bien demasiado escaso en las arterias del Gráfico II.
Los habitantes recuerdan que las últimas obras que se realizaron en el área fue el adoquinado de dos calles, sugestivamente antes de la época de elecciones.
El centro asistencial con el que cuentan es municipal y no atiende todo el día. Los vecinos advierten que como no hay ambulancias, en casos de urgencia, dependen de la buena voluntad de quienes poseen vehículos para que los trasladen a Tafí Viejo o la Capital.
El disparador que activó la acción de la organización, integrada por diecisiete miembros en la comisión directiva y unos setenta socios, fue la probable instalación de un asentamiento en la zona. Los habitantes vieron que hace algunas semanas comenzaron a trabajar maquinarias en la zona. Organizaron una manifestación a la entrada del barrio y frenaron las tareas. "Los rumores decían que se trataba de un asentamiento. Además, no hay carteles oficiales que señalen que se trate de una obra. Las autoridades nunca nos contestaron los pedidos de informe", comentó uno de los referentes de la asociación, Emilio Bottone. Señaló que, desde la entidad, quieren lograr que se solucionen los problemas vecinales, entre ellos la parquización, iluminación, mantenimiento, atención médica constante y arreglo de las calles.
“La idea es conseguir subsidios para hacer las obras y poder organizar eventos a beneficio del barrio. Los problemas vienen de hace rato. El olvido es notorio”, relató Alberto Méndez, otro de los miembros de la organización.
La futura Asociación Civil El Gráfico II por el Cambio es apolítica y se reúne regularmente para tratar las inquietudes.
Sus fundadores creen que durante la próxima semana su existencia será formal y podrán empezar a trabajar de manera más constante y regular.
Pero los miembros también piensan en ayudar a otros cinco emplazamientos de la zona.
Asesorándolos para que se unan o guiándolos en sus reclamos.
Por Gabriela Baigorrí
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Sección: Sociedad
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