Libros recomendados
“Con Abrazos” y el arte del microrrelato
Segundo Tomo
Cuando vuelvas de tus aventuras o desventuras, te acudirán los amigos desconsolados. Son pocos. Fingirás la ilusión de salir a acometer de nuevo y, tras los golpes, regresarás a un lugar de La Mancha.
La resignada pérdida de locura va quitándote la vida, aunque persistes en evocar un rostro, unos cabellos de mujer, un nombre, para pronunciarlo antes de que te alcancen la fatal cordura y la muerte.
Los Domingos
Sólo los domingos el patio se colma de visitas. Los que no son visita-dos, dibujan una línea en el piso y saltan para pasar bajo de ella. Del otro lado se incorporan golpeados y jubilosos, aunque sin lograrlo. Yo no entro en esos juegos y contemplo un biombo con diseños de helechos, de pájaros, de flores. Me lanzo a alcanzar los dibujos que se pierden entre las visitas. Los de delantal blanco me siguen con casi igual velocidad, cuando corro por los helechos que van detrás de los pájaros que persiguen las flores.
Desocupado
Arrellanado frente a la ventana, el viejo recuerda el tren que antes pasaba por la estación desierta. Casi no han quedado vías y las hierbas crecidas las cubren con salvaje verde. El nieto de cinco años se le acerca con las manos colmadas de piedrecillas grises y se las ofrece para que jueguen, cuando en la ventana se borran también las chimeneas de los ingenios desocupados.
Diálogo
La ciruela, me dijiste, debe ser comida con los ojos cerrados. Me enseñaste que podía acariciar la fruta y morderla sin ruido ni queja. Pienso que puede ser que en este momento, el laurel se quiebre sin que calles, cuando mezclas la espesura de la salsa sobre el fuego. Todo eso en la cocina. La noche calla y miro desde la ventana una lámpara, impregnando cuerpos amarillos. Te miro y me convences. Es verdad que el pretérito se hace presente en noches como éstas, te digo, mientras van desanudándose en mis bolsillos las voces de los pájaros.
Legado
Entre los papeles de Franz, carta a su padre y algunos poemas, quedó uno de escasos renglones en donde determinó la distribución de sus bienes, todo un proceso. No dejó firma. Una patita de cucaracha clausuraba el texto.
Entre Nosotros
Lo primero fue la palabra. La palabra se hizo Adán, se hizo Eva. Surgieron: tentación, inocencia, pecado, el cosmos. Y la palabra se hizo carne y habitó.
La pérdida
Antes de regresar a su casa, advirtió que había perdido su voz. La buscó en la ciudad conmocionada, en los huecos insignes de una plaza, en un zaguán. ¡Imposible! Aminoró los pasos hasta que tuvo que reconocerla definitivamente huérfana de cuerpo y domicilio. Desmembrado de ella, era él: una sombra.
Historias
A Luisa Valenzuela
Esto de vagar entre hierbas altas, cartón y latas junto al dique, siempre trae algunas consecuencias, por ejemplo, los zapatos.
Me refiero al calzado que encontramos sin su dueño. De la ropa que dejan no nos ocupamos porque llega con manchas o quemada. Pero los zapatos se aprovechan pronto y hasta podemos ser generosos cuando algún familiar del propietario solicita para datos o recuerdos.
Allí acompañamos en sentimiento, eso tampoco nos cuesta. A las historias no queremos escucharlas.
Son demasiadas; siempre iguales y nosotros, en ese caso, perdiendo los zapatos. Tal vez hoy pase el camión. Desde lejos distinguimos su enorme cuerpo verde en el polvo de la siesta. No le guardamos rencor, sería como castigar a los que sin querer nos benefician.
La mano
Menudo habitáculo el colectivo, como para envasar sardinas, dice un pasajero, como piojo en costura, acota la mujer del medio y siguen subiendo en cada esquina, como si nada.
Súbita frenada y los cuerpos se inclinan sobre otros cuerpos con olor a humanidad acumulada, cuando una mano toca y un hombre y una mujer que ni una mueca en el momento que la mano busca, recorre sin que la femenina ceja ni siquiera se modifique porque son tres: hombre, mujer, mano hasta otra esquina ¡Qué frenada!
Y alguien desciende tirando de su saco, recuperando bolso paraguas para que bajen mujer y mano.
Dicen de la autora...
“Para Ana María, el microrrelato es, sobre todo, una búsqueda, una indagación, y un tránsito”. (Alba Omil)
“Afortunadamente, sus piezas breves son bellas de verdad y sus palabras, antiguas palabras, se sienten flamantes cuando usted las usa”.
Raúl Brasca.
(Escritor y antólogo. Buenos Aires).
El lenguaje es muy fresco, el sentido del humor es natural y son realmente breves (es decir, hay un importante trabajo de síntesis).
Lauro Zavala (Universidad Autónoma Metropolitana de México).
Busquedas de temas relacionados
San Miguel de Tucumán | Tucumán | Argentina
Diario El Siglo | elsiglo@elsigloweb.com | Contacto
acerca de el siglo | agregar a favoritos

TEM. 20º HUM. %

Deje su comentario