Sociedad
El arbolado urbano, una cuestión pendiente en el municipio
Tener árboles alrededor hace la vida más agradable. La mayoría de las personas disfruta de su presencia, no sólo para admirar su belleza natural sino porque bajo la sombra de una arboleda cualquier ciudadano se siente sereno, descansado y tranquilo.
Sin embargo, basta caminar unas cuadras por el microcentro para darse cuenta de que la falta de árboles es uno de los graves problemas que tiene San Miguel de Tucumán. Y en ese contexto, transitar por las calles céntricas y con un agobiante clima subtropical, lejos de significar un paseo placentero, se transforma en una eterna agonía.
Julio Middagh, urbanista miembro del Colegio de Arquitectos de Tucumán, aseguró que la provincia tiene una deficiencia notable en cuanto a la cantidad de árboles que posee. "El intendente Domingo Amaya prometió que se plantarían 100 mil. No sé si eso podrá cumplirse, pero conque sólo se planten 10 mil, la ciudad ya sería una maravilla", aseveró el arquitecto.
Por otra parte, manifestó que en esta problemática confluyen distintos factores. En primer lugar, señaló que existe una gran falta de conciencia por parte de la ciudadanía. "Esto viene desde la escuela primaria y me animo a decir que es una de las principales fallas que posee la educación escolar", remarcó Middagh. También admitió que en diferentes oportunidades las planificaciones efectuadas por las autoridades municipales fueron equivocadas. Subrayó que cuando algunos árboles envejecen se los remplaza con otras especies que no corresponden a los parámetros urbanísticos. O también, en el peor de los casos, dijo que directamente no se los repone. "En algunas zonas como en las aceras de las calles Santiago y Monteagudo, se mantienen los naranjos, una especie que es totalmente inadecuada por que tiene poco follaje y no da sombra", ejemplificó. También, puntualizó que en Rivadavia segunda cuadra se plantaron seis árboles de especie liquidámbar. "Decorativamente es una planta muy agradable, pero no está acorde con las ordenanzas de arbolado urbano, ya que tiene raíces muy potentes que buscan el agua de las cañerías", añadió.
Algunas quejas
"Es lamentable caminar por la peatonal. En la ciudad de Córdoba es tan agradable, hay canales de sombra de especies vegetales en el centro y aquí, con el clima que tenemos, eso sería fundamental", manifestó Mario Almaraz, un peatón. Este tipo de quejas fueron las que expresaron la mayoría de las personas consultadas. Por este motivo, y para tener conocimiento real de la cantidad de árboles que existen en la Capital e información respecto a las planificaciones que se están llevando a cabo, EL SIGLO intentó de manera insistente comunicarse con el responsable de Espacios Verdes de la Municipalidad capitalina, Héctor Villagra, quien no aportó concepto alguno.
Por su parte, Elida Pasquine de Acosta, integrante de la Sociedad Amigos del Árbol, opinó: "No existe un plan maestro de arbolado urbano que se conozca y las ordenanzas existentes no se respetan". Comentó que su organización ofreció brindar asesoramiento a esa área ya que cuentan con expertos, “pero fuimos totalmente ignorados", sentenció.
Además, alegó que Espacios Verdes no cuenta con el suficiente plantel de profesionales especializados y de obreros capacitados en el tema.
Protección ambiental |
| El 26 de diciembre pasado entró en vigencia en todo el país la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos. Según se difundió en el Boleten Oficial, esta norma establece la moratoria a los desmontes hasta tanto las provincias realicen un ordenamiento territorial de los bosques nativos para planificar de manera participativa su uso sustentable y prohíbe explícitamente el otorgamiento de permisos de desmonte en zonas tradicionalmente habitadas. También, fija diez criterios ecológicos y categorías de conservación que apuntan a planificar las actividades forestales, agrícolas y ganaderas evitando la fragmentación y degradación del bosque nativo. Según los últimos datos de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, nuestro país se encuentra en una verdadera Emergencia Forestal: entre 1998 y 2002 desaparecieron 781.930 hectáreas, pero en los últimos cuatro años, el proceso se acentuó y los desmontes arrasaron con 1.108.669 hectáreas, lo que equivale a 280.000 hectáreas por año, 821 hectáreas de bosques por día, es decir, 34 hectáreas por hora. Todo un despropósito que genera grandes riesgos. En este momento en Argentina hay más de 30 millones de hectáreas de bosques nativos, lo que representa un 15 por ciento del total del territorio nacional. Sin embargo, a principios del siglo XX esa cifra era de 100 millones de hectáreas. |
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