Sociedad

Lunes 04 de Febrero de 2008
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Miles de personas disfrutan de la fiesta de la Pachamama

Ayer se consagró a la nueva “Madre Tierra”. Los visitantes se deleitan con las comidas regionales y se maravillan con las artesanías. Los festejos comenzaron el jueves y se extenderán hasta mañana.

Un sol brillante y las montañas formaron el escenario perfecto para un festejo popular que se celebra desde hace 61 años en Amaicha del Valle y cuya finalidad es homenajear a la Madre Tierra, a la Pachamama.
Una vez más, la plaza que lleva el nombre del General San Martín se vistió de fiesta para recibir a miles de personas que viajaron hasta los valles para ser parte de este acontecimiento, el cual fue organizado por una comisión de comuneros indígenas, la delegación rural de Amaicha del Valle y el Ente Provincial de Turismo. Los festejos son gratuitos y se extenderán hasta mañana. La noche del sábado estuvieron presentes entre ocho mil y nueve mil turistas, de acuerdo a las estimaciones del subsecretario de Defensa Civil de la provincia, César Acuña, quien calculó que durante todo el fin de semana se sumaron a la fiesta unos 20 mil visitantes.
Aunque todas las rutas que conducen a los valles estuvieron habilitadas después de tantas lluvias, varios turistas se quejaron por "la mala condición de los caminos".

Variada oferta

Si bien el Festival Nacional de la Pachamama comenzó el jueves, el sábado fue el día que contó con una mayor afluencia de público. Una multitud recorrió las calles de Amaicha del Valle y se instaló en su principal paseo público para disfrutar de los espectáculos folclóricos, las artesanías y las deliciosas comidas tradicionales que ofrecían los puesteros.
Muchos de los feriantes, quienes exponen sus productos en la plaza, vinieron desde otros puntos de los Valles Calchaquíes para comercializarlos. Tal es el caso de Sara Alvarez, una señora mayor que trabaja en telar y con bastidores, empleando lana autóctona como materia prima. Sara es oriunda de Santa María y, aunque aseguró que las ventas de este año no fueron tan fructíferas como la de los anteriores, explicó que toma esta tarea como su sustento.
Pero, también están los puesteros nativos de Amaicha, como Miguel Cruz Choque, un diseñador gráfico que, a partir de la iconografía indígena, creó un estilo propio. Miguel contó que pasa todo el año estampando estos símbolos en remeras u otros objetos para venderlos durante la temporada alta.

La consagración de la Pachamama

Desde las primeras horas de la mañana de ayer, un clima festivo colmó las calles de Amaicha, y no era para menos: se estaba por consagrar a la nueva Madre Tierra, doña Eustaquia Condorí de Cruz.
La jornada comenzó con una misa en la iglesia del pueblo. A continuación, comenzó a asomarse a la plaza la Pachamama, acompañada por su séquito.
En primer lugar apareció anunciándola el “puyai”, un hombre que simboliza la alegría y la diversión. Por detrás venía cantando un grupo de copleras a bordo de un carro decorado alegóricamente, donde transportaban distintos productos de la naturaleza, como ser frutas, verduras y plantas. Después de estas mujeres se acercaba, finalmente, la Pachamama, seguida por la “ñusta”, una jovencita que representa la virginidad, la fertilidad y el ciclo vital que  se renueva.
Todos los protagonistas subieron al escenario junto al Cacique Raimundo Silva, donde la Comunidad Indígena bendijo a la Apacheta (una pequeña montaña de piedras colmada de ofrendas) y una niña, María Emilia Zazo, entonó el himno nacional en quichua.
La diputada nacional Beatriz Rojkés de Alperovich fue nombrada la madrina de la fiesta. Sin embargo, no pudo asistir y en su representación acudió la Ministra de Educación Silvia Rojkés de Temkin.

Los festejos no terminan

Durante el resto de la jornada continuó la festividad con la celebración del carnaval. No se salvó nadie: niños, jóvenes y adultos jugaron toda la tarde arrojándose agua, pintándose con las acuarelas que vendían en los puestos y ensuciándose con espuma.
Además, por las tardes se pueden presenciar las jineteadas y destrezas criollas.
Al caer el sol, los visitantes acudieron a la plaza para cenar y presenciar el festival folclórico de cada noche.

La nueva Madre Tierra

Todos los años, el Consejo de Ancianos elige a la mujer de mayor edad del lugar para consagrarla como “la Pachamama”. Este año fue el turno de doña Eustaquia, a quien los lugareños llaman “Eva”. Tiene 85 años de edad, nació entre los cerros en Piedra Cuesta (al límite con Catamarca) y está casada desde hace 65 años. Eustaquia tiene 10 hijos, 16 nietos y 11 bisnietos, y manifestó que su gran deseo es volver a tener noticias de una de sus hijas, quien hoy tiene 58 años y un día decidió alejarse de allí para nunca volver.
La nueva Pachamama se dedica a la cría de cabras y ovejas como una manera de subsistir. También pasa sus días hilando y tejiendo en telar.
Arriba del escenario, Eustaquia declaró que le gustaría que se vuelva a las anteriores costumbres y que los niños saluden a sus mayores.

 

Por Silvia de las Cruces
Lunes 04 de Febrero de 2008
Sección: Sociedad

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