Política

Martes 15 de Abril de 2008
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Masiva convocatoria de Cristina Kirchner en Aguilares

Cerca de 20 mil tucumanos fueron trasladados en colectivos hacia la ciudad del sur. El Gobierno montó un operativo de seguridad con más de 1000 policías. Entre 15 y 40 pesos el premio a la asistencia.

En pocos segundos, la tranquilidad matutina de la ruta se convirtió en una hilera eterna de colectivos que levantaban tierra con sus ruedas gastadas y dejaban ver a través de sus ventanillas a centenares de personas que parecían pegadas unas a otras.
El frío que empañaba los parabrisas de los autos se fue disipando con el calor humano. Desde las 10.00 comenzaron a llegar a Aguilares miles de tucumanos desde todos los puntos de la provincia para alabar, gritar, cantar, pedir y aplaudir a la tan esperada presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que visitó Tucumán ayer durante dos horas para inaugurar el hospital de esa ciudad (ver página 3).

Policías en acción

"¡Pero qué es esto! Usted ponga en el diario que estamos sitiados por la policía. Ni hacer las compras podemos", disparó molesto un albañil al ver la presencia de EL SIGLO entre la multitud que avanzaba entre cánticos peronistas, silbidos, palmas, gritos y hasta insultos. El obrero no exageraba: se calcula que unos 1.200 policías se encargaron de custodiar los caminos, la entrada al hospital y los alrededores de la cancha de fútbol, en donde se ubicaron los "militantes".
Desde niños de menos de un año hasta ancianos de más de 80 se veían circular por el camino buscando la mejor ubicación frente al escenario para poder ver a la Presidenta. No faltaba ningún cartel entre la muchedumbre y todos se peleaban por lograr la mayor visibilidad posible de los nombres de "sus candidatos" en las pancartas. Incluso hubo quienes prefirieron llegar casi tan alto como el helicóptero que trasladó a Cristina y pusieron sus mensajes de fidelidad presidencial colgados de enormes globos con helio.

Entre 15 y 40 pesos

Abrigados, con sanguchitos y gaseosas en las manos, los tucumanos que fueron trasladados en los ómnibus hacia Aguilares rondaban los 20 mil, según cálculos de la Policía. Se estima que cada municipio movilizó entre tres y cinco micros repletos de gente.
Pararse y mirar alrededor bastaba para que la impotencia ganara la partida.  Hombres y mujeres desconcertados flameaban sus  banderas celestes y blancas  a la espera de la Presidenta. "Pagaban entre 15 y 40 pesos por venir hasta acá a alentar a la Primera Dama", declaró con tono inocente Raúl Britos (65), uno de los tantos tucumanos que fue "comprado" por los punteros políticos y trasladado en uno de los colectivos destartalados de alguna comuna.
"¡A mí ni siquiera me gusta ella! ¡Para nada!", confesó Julio Gutiérrez (55) mientras dejaba ver una sonrisa contagiosa y se acomodaba la gorra blanca que rezaba "Bienvenida Cristina". Pero qué le importa a Julio si Cristina Kirchner lo convence o no: tiene 40 pesos más en el bolsillo y le regalaron varios sandwiches y gaseosas frescas.
Haciendo un cálculo a vuelo de pájaro se puede deducir que el costo político del traslado de gente superó los 400 mil pesos. Y eso sin contar lo que se gastó en alquiler de ómnibus (entre 200 y 500 pesos cada uno), combies (entre 80 y 150) y el menú que prepararon para los "militantes", que fue de entre 6 y 10 pesos por cabeza. En total, se calcula que el costo de la masiva movilización rondaría el medio millón de pesos.
A las 13.29 un presentador con voz fuerte -que había estado entreteniendo a la multitud con música y "ensayos" para cuando entrara Cristina- anunció la llegada de la Presidenta y el cielo se salpicó de banderas argentinas que se movían sin cesar mientras ella entraba sonriente, acompañada por parte de su gabinete y por el gobernador, José Alperovich.
A las 14.01 ya habían terminado sus discursos (ver página 3) y los  20 mil tucumanos volvían a sus casas en fila, amontonados y tocando con tambores canciones que nada tenían que ver con el peronismo. Eso sí: se los veía contentos.

Apostillas del acto

* Dos personas mayores (de más de 70 años)  tuvieron que ser asistidas por ambulancias porque se desmayaron por el amontonamiento.
* Ni siquiera durante el Himno Nacional cesaron las bombas, los gritos y las alabanzas para Cristina Fernández.
* Durante la entonación de la marcha peronista la  mayoría de la gente sólo flameaba carteles porque  nadie conocía la letra.
* El intendente de Aguilares, Agustín Rodríguez, entregó a la Presidenta un recordatorio de Aguilares.
* Las autoridades provinciales se ubicaron en la primera fila. Estaban, entre otros, Osvaldo Jaldo, Alfredo Dato, Mario Koltan y Ramiro González Navarro.

Por Lourdes Casanova
Martes 15 de Abril de 2008
Sección: Política

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