Sociedad
Hubo alegría y decepciones en el sorteo de viviendas
El club Central Córdoba se llenó de ilusiones ayer, cuando se llevó a cabo el sorteo de las últimas viviendas disponibles del megaemprendimiento Lomas de Tafí. Pero no todos pudieron cumplir el sueño de tener una casa propia. A partir de mañana podrá consultarse la lista con los ganadores en la sede del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), ubicada en calle Muñecas 455, y en la web www.ipvtuc.gov.ar.
Sólo 300 postulantes, que fueron seleccionados al azar del padrón general, tuvieron la posibilidad de ingresar al salón de actos de la Caja Popular de Ahorros, donde se realizó el sorteo y aproximadamente unos cinco mil aspirantes a una vivienda siguieron atentamente el evento desde el club Central Córdoba, por medio de un circuito cerrado de televisión.
El bolillero giraba sin parar y en la Caja Popular de Ahorros todos esperaban en silencio que cantaran su número. "Cobro 1.100 pesos por mes y tengo que pagar 800 de alquiler. Necesito la casa, pero todo es cuestión de suerte", dijo Patricia, una de los 300 postulantes que habían ganado la posibilidad de presenciar el sorteo. "Hubiera preferido estar afuera. Acá adentro estoy mucho más nerviosa", agregó. Esteban Román dijo que acababa de salir un número muy cercano al suyo. "Recién pegó en el palo", señaló, y contó que había asistido junto a su esposa. "Tengo dos hijos y vivimos en un departamento que nos están prestando. Esta era una buena oportunidad para cumplir con el sueño de la casa propia, pero por ahora no hubo suerte", expresó. De repente, el ruido de los aplausos indicó que uno de los presentes en el salón de actos de la Caja Popular había ganado su vivienda. "Estoy muy feliz. Pasé demasiados años alquilando y ya se había hecho muy difícil", contó Inés Carabajal mientras mandaba un mensaje de texto para informar la buena noticia a su esposo y a sus dos hijos. "Mi marido seguro jugará a la quiniela con el número con el que gané", añadió, y comentó que la espera había sido muy tensionante. "Para combatir la ansiedad me puse a limarme las uñas", relató, y dijo que los nervios no le permitieron almorzar. "Me mantuve con caramelos y agua mineral", aseguró, y aunque reconoció que había sido un día de sufrimiento, también se mostró muy alegre por haber sido beneficiada en el sorteo. Luego reconoció que la nueva casa obligará a la familia a adaptarse a una nueva ubicación. "Hay muchas cosas para rearmar, pero no pienso en eso ahora", expresó.
Aunque se había previsto que el sorteo se realizaría entre las 8.00 y las 22.00, éste finalizó a las 17.45. "Fue más rápido de lo que se había calculado", comentó el interventor del IPV, Gustavo Durán, que hizo un balance de la jornada. "El sorteo se llevó a cabo con total normalidad y legalidad. Estuvieron presentes escribanos públicos que realizaron actas, todas las bolillas están precintadas y hubo 300 testigos", señaló. En el club Central Córdoba se esperaba recibir a unas 10 mil personas para que siguieran la transmisión, pero según Durán sólo asistió la mitad de esa cifra. "Sobró espacio", comentó. A la salida del club, muchos postulantes se quejaron porque la transmisión se cortó en numerosas ocasiones a pesar de que en la Caja Popular de Ahorros continuaba el sorteo. "Se debió a problemas técnicos y lamentablemente la gente se impacientaba, pero no hubo mayores inconvenientes", explicó el interventor del IPV.
Una causa común
"Llegamos al club a las 7.30 con un entusiasmo bárbaro", recordó Rubén Carranza, que ayer se retiró sin haber sido beneficiado y que tendrá que seguir viviendo en la casa de su suegra. "Será para la próxima", comentó, y describió la relación que se formó durante el sorteo con otros postulantes. "Todos pugnábamos por lo mismo. Nos sentíamos unidos por una causa común, así que cuando ganó alguien que estaba cerca mío nos abrazamos sin conocernos", relató.
Ercila del Valle Romero estaba preocupada porque no había ganado. "Tengo siete hijos. Vivo en la casa de mi suegro y tengo que dejarla en diciembre. ¿Qué hago ahora?", se preguntó. Aunque las puertas del club se abrieron a las 5.00 de ayer, Ercila contó que recién pudo llegar a la siesta. "No pude venir a la mañana porque tenía que cocinar para los chicos", afirmó.
María Teresa Sosa salió del club con una imagen de la Virgen, que había llevado para que le diera suerte, aunque contó que no fue beneficiada. "La virgencita sabe lo que hace. Quizás otra gente lo necesitaba más que yo. Tendremos que esperar a que se dé otra oportunidad", expresó. Su cuñada, Susana Velázquez, dijo que habían asistido con esperanzas, aunque sin muchas expectativas para no desilusionarse. "Sabíamos que no podíamos ganar todos", comentó.
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