Sociedad

Lunes 06 de Octubre de 2008
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Consideran clave que el paciente elija cómo morir

El decano de la Facultad de Medicina de la UNT respaldó la iniciativa y bregó por el fortalecimiento de la relación médico- paciente.

Los posicionamientos éticos de sectores influyentes comenzaron a surgir a partir del proyecto de ley presentado por el legislador oficialista Raúl Hadla, referido a la "muerte digna", lo que habilitó el debate sobre la legislación referida a los tramos finales de la vida.
Para el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) Horacio Deza, este concepto no es nuevo y remarcó la necesidad de discutirlo de modo que el paciente tenga poder de decisión sobre el modo en el que quiere llegar al desenlace de la vida. "El avance tecnológico ha querido pretender que el hombre tiene la capacidad de mantener más allá de los limites naturales la vida del congénere y no es así, y de eso surge una acción medica desmedida que se ha dado en llamar ensañamiento médico", explicó el profesional. Para ejemplificar el concepto de "muerte digna" citó el caso del actor Paul Newman, que murió a los 83 años víctima de un fulminante cáncer de pulmón. Tras someterse a numerosas sesiones de quimioterapia con resultados negativos, la estrella de Hollywood pidió suspender su tratamiento y que le permitieran morir en su hogar con su mujer y sus hijas. "Esto es lo que llamamos muerte digna; que el paciente y su familia tengan poder de decisión en los momentos finales sobre la vida", reforzó Deza.
La propuesta del parlamentario, que lleva el acompañamiento de la legisladora Beatriz Avila, habla del "respeto a la calidad de vida y la dignidad de los enfermos terminales".
Le otorga la posibilidad al paciente que se encuentre en un "estadio terminal" de manifestar su voluntad de rechazar los "procedimientos quirúrgicos, de hidratación y alimentación y de reanimación artificial a los efectos de evitar un sufrimiento desmesurado". (Ver nota aparte)
El vicario general de la Arquidiócesis de Tucumán, monseñor Melitón Chávez, señaló en la edición de ayer de EL SIGLO la necesidad de evitar libres interpretaciones y confundir la posibilidad de un acto humanitario, que busca evitar el sufrimiento de la persona ante la ausencia real de expectativa de vida, y la eutanasia.  
Deza dejó clara su postura en tal sentido. "Cuando hablamos de muerte digna es asegurar al paciente el soporte mínimo aceptable para que la naturaleza siga con la evolución de un proceso que va a terminar con la muerte del paciente. Esto no implica acelerar un proceso", aclaró el decano de la Facultad de Medicina. De todos modos, el Magíster en Educación Médica bregó por fortalecer la relación médico-paciente.
"En estas instancias el paciente tiene un posicionamiento importante, y debe participar activamente en cómo desea transitar los tramos finales de su vida. Para eso el paciente debe tener ciertos conocimientos y acceso a la información de modo de tener una conversación previa con su familia. De esta manera, podrá decidir si quieren que lo resuciten, que lo lleven a terapia intensiva o que lo sometan a medidas extremas", señaló Deza.
Finalmente el Decano de Medicina de la UNT consideró que la "medicalización de la muerte ha sido uno de los avances negativos de la medicina en el siglo XX y en lo que va del XXI y la tecnología ha ido dejando atrás a la persona, lo cual es un error conceptual muy importante. La persona jamás puede pasar a segundo plano, pese a las decisiones que puedan tomar nuestros familiares".

Claves de un proyecto para el debate

4 Tiene como objeto el respeto a la calidad de vida y a la dignidad de los enfermos terminales.

4 Toda persona que padezca una enfermedad irreversible, incurable y se encuentre en estadio terminal o haya sufrido un accidente que lo coloque en igual situación, tiene derecho a manifestar su voluntad en cuanto al rechazo de procedimientos quirúrgicos, de hidratación y alimentación y de reanimación artificial, a los efectos de evitar un sufrimiento desmesurado.

4 Toda persona puede manifestar su voluntad de que no se implementen o se retiren las medidas de soporte vital que puedan conducir a una prolongación innecesaria de la agonía y que mantenga en forma penosa, gravosa y artificial la vida.

4 En caso de que una persona esté incapacitada ante una enfermedad irreversible o incurable, o que no esté conciente o en uso pleno de sus facultades mentales, la decisión puede ser adoptada por el cónyuge, descendientes, ascendiente o los parientes consanguíneos hasta el segundo grado incluido de la persona incapaz o al representante legal.

4 El artículo 8° de la norma especifica que en todos los casos el rechazo a la obtención de procedimientos quirúrgicos, de hidratación y alimentación y de reanimación artificial o retiro de medidas de soporte vital no significará la interrupción de aquellas medidas y acciones tendientes al confort y control de síntomas para el adecuado control y alivio del dolor y el sufrimiento de las personas.

4 El proyecto protege al profesional que haya actuado en el marco de la normativa ante posibles demandas administrativas o judiciales.

4 El profesional puede negarse a participar del procedimiento por razones de conciencia.

Lunes 06 de Octubre de 2008
Sección: Sociedad

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