Sociedad
Miles de tucumanos visitaron a sus seres queridos fallecidos
"Estaba rogando porque me toque un viaje al cementerio del Norte. Quería aprovechar para visitar a mi hijo", contó un taxista al llegar a la necrópolis. Él fue uno de los miles de tucumanos que ayer, en el Día de los Fieles Difuntos o Día de los Muertos, recordaron a sus seres queridos fallecidos.
El camposanto, un lugar prácticamente desierto y silencioso durante el resto del año, ayer se llenó de familias enteras. Fueron muchos los que aprovecharon la ocasión y, además de rezar, se encargaron de limpiar las tumbas y los mausoleos y cambiaron las flores. "Hay muchos que vienen a visitar a sus deudos hoy (por ayer) porque se trata de un día especial. Ni siquiera se acuerdan de adonde está la tumba y la andan buscando. Yo vengo dos o tres veces al mes", expresó Juan Antonio Reinoso, y mostró que el nicho de su abuela acababa de ser limpiado.
Angela Rosa Gómez dijo que le gusta ir al cementerio pero contó que no lo hace muy seguido por miedo a los asaltos. "Aunque sea de día salen de entre las tumbas y te roban la cartera. Le pasó a una conocida", aseguró. Sin embargo, ayer asistió acompañada por sus hijos para visitar a su esposo y a su madre, cuyos restos reposan en el cementerio del Norte.
Dominga Urueña de Carrizo también se hace acompañar para ir al cementerio por miedo a la inseguridad ya que una vez la quisieron asaltar. Pero reconoció que ayer no podía faltar. "Vine a rezar por mis familiares y por todos los difuntos que descansan aquí y no reciben visitas", contó.
Por su parte, Nélida de Hernández contó que concurre al cementerio dos veces al año, en el Día de los Difuntos y cuando se cumple un nuevo aniversario de la muerte de su hija. "Hoy tendría 26 años", contó.
Las flores podían comprarse en los numerosos puestos ubicados cerca de la puerta de ingreso. Según los vendedores, se vendió poco y solamente los ramos más económicos. "La gente no tiene plata y compraron flores de tres y cuatro pesos nada más", dijo la vendedora Segunda Ángela Alemán.
A Claudia Quinteros, otra vendedora, le llamó la atención que este año se vendieron en su mayoría claveles, cuando lo tradicional es llevar ramos de flores surtidas y secas, según explicó.
Reestructuración
Según la directora de cementerios de la Municipalidad de la Capital, Alicia Belmonte, entre 10 mil y 15 mil personas concurrieron a los cementerios del Norte y Jardín en el día de ayer.
Además, aseguró que notaba una mayor participación en relación con el Día de los Muertos del año pasado.
"Se debe a la restauración de la iglesia, porque se celebran misa todos los lunes. En esta iglesia hace 30 o 40 años que no se celebraba misa. Estaba totalmente destruida y la hemos reinaugurado hace un año. Ahora a vuelto la espiritualidad a este cementerio", comentó y explicó que se realizó una reestructuración de todo el cementerio: "Se mejoró en el mantenimiento en buenas condiciones del cementerio y eso tiene mucho que ver con que la gente ha vuelto a visitar sus muertos. Antes la gente no venía porque estaba abandonado y porque antes había problemas de inseguridad, pero desde que asumió la gestión el Intendente Domingo Amaya, hace cinco años, ha puesto énfasis en rescatar el cementerio del abandono y del olvido", expresó. "La gente comenzó a venir más y a tener más cuidado. Ahora pone cosas de menos valor por los robos. Por ejemplo no les permitimos colocar placas de bronce sino de piedra. Esto se dispuso hace dos años", añadió.
"La vida verdadera"
Ayer, en el cementerio del Norte el arzobispo de Tucumán, Monseñor Luis Villalba, celebró una misa. "Hoy es un día especial en el que la gente hace memoria de sus seres queridos visitando los cementerios. Es que para los cristianos el sentido fundamental es este: Rezarles, no por muertos, sino por vivos. Nosotros creemos que Cristo murió, resucitó y creemos que también nosotros resucitaremos con Él, y por lo tanto venimos a rezar para que nuestros queridos difuntos puedan gozar cuanto antes en la casa del Padre del rostro de Dios", reflexionó Monseñor Villalba.
"La gente sigue visitando a sus difuntos porque tiene fe. La gente cree en la vida eterna, cree que la muerte no es lo definitivo sino el paso a la vida verdadera. Vienen a rezar por sus seres queridos porque están vivos", agregó el arzobispo.
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