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Sábado 15 de Noviembre de 2008
Publicada en la Edición Impresa
Fangio: la historia se inició con un taxi
Por Hugo Barroso Para EL SIGLO - Buenos Aires.
Quizá su actuación internacional entre el año 1949 a 1958 haya dejado a un costado sus devaneos para llegar al gran público del mundo.
Recordamos que el "Chueco" Juan Manuel Fangio fue campeón mundial de conductores en 1951, l954 al 57 totalizando cinco títulos. Lo hizo con distintas marcas, comenzando con una Maserati el 3 de abril de 1949 en San Remo Italia, en notable victoria.
Desde allí siguieron los triunfos, provocando el estupor del mismísimo Enzo Ferrari, pasando rápidamente de ser un ignoto corredor a convertirse en el mejor piloto de todos los tiempos.
Curiosamente y luego de transitar por distintas marcas -Alfa Romeo 1950 y 1951 (su primer título mundial), Mercedes Benz (1954 y 55), Lancia Ferrari 1956- en 1957 volvió a subirse a una Maserati hasta su última carrera en el gran premio de Francia, en Reims. Consideró que era hora de pegar la vuelta.
Pero volvamos para atrás para situamos en el año de sus comienzos.
Su primera carrera la hizo como acompañante en 1929, pero como piloto fue en 1934 conduciendo un Ford A y a esa "Pequeña historia" vamos. Un hermano de él, José, le avisó que había una carrera en la localidad de Juárez pero el pequeño detalle era que no tenía auto. El era amigo de un muchacho del pueblo llamado Viangulli, cuyo padre tenía un vehículo que lo utilizaba como taxi.
Sin chance de conseguir otra cosa, entre ambos tomaron la decisión de probar suerte con él. Para ello, tuvieron que cambiarle la carrocería y ponerle una más liviana para aumentar sus chances.
Se fueron al pueblo de Juárez e iba tercero, cuando en la última vuelta se le cortó una biela. Tuvo que abandonar y se enteró luego que habían descalificado al primero y segundo.
¡Se quería morir!
Para colmo, enterado del enfado que le había provocado al padre de su amigo, no les quedó más remedio que armarlo nuevamente y ponerle la carrocería original para que el hombre siguiera trabajando. Cosas de la época. Se admiraba más la capacidad conductiva que la máquina.
El esfuerzo personal suplía a las grandes empresas. Juan Manuel Fangio: un ídolo de todos los tiempos. Gracias por lo que nos diste.
Recordamos que el "Chueco" Juan Manuel Fangio fue campeón mundial de conductores en 1951, l954 al 57 totalizando cinco títulos. Lo hizo con distintas marcas, comenzando con una Maserati el 3 de abril de 1949 en San Remo Italia, en notable victoria.
Desde allí siguieron los triunfos, provocando el estupor del mismísimo Enzo Ferrari, pasando rápidamente de ser un ignoto corredor a convertirse en el mejor piloto de todos los tiempos.
Curiosamente y luego de transitar por distintas marcas -Alfa Romeo 1950 y 1951 (su primer título mundial), Mercedes Benz (1954 y 55), Lancia Ferrari 1956- en 1957 volvió a subirse a una Maserati hasta su última carrera en el gran premio de Francia, en Reims. Consideró que era hora de pegar la vuelta.
Pero volvamos para atrás para situamos en el año de sus comienzos.
Su primera carrera la hizo como acompañante en 1929, pero como piloto fue en 1934 conduciendo un Ford A y a esa "Pequeña historia" vamos. Un hermano de él, José, le avisó que había una carrera en la localidad de Juárez pero el pequeño detalle era que no tenía auto. El era amigo de un muchacho del pueblo llamado Viangulli, cuyo padre tenía un vehículo que lo utilizaba como taxi.
Sin chance de conseguir otra cosa, entre ambos tomaron la decisión de probar suerte con él. Para ello, tuvieron que cambiarle la carrocería y ponerle una más liviana para aumentar sus chances.
Se fueron al pueblo de Juárez e iba tercero, cuando en la última vuelta se le cortó una biela. Tuvo que abandonar y se enteró luego que habían descalificado al primero y segundo.
¡Se quería morir!
Para colmo, enterado del enfado que le había provocado al padre de su amigo, no les quedó más remedio que armarlo nuevamente y ponerle la carrocería original para que el hombre siguiera trabajando. Cosas de la época. Se admiraba más la capacidad conductiva que la máquina.
El esfuerzo personal suplía a las grandes empresas. Juan Manuel Fangio: un ídolo de todos los tiempos. Gracias por lo que nos diste.
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