Deportes
Miercoles 18 de Noviembre de 2009
Publicada en la Edición Impresa
Perfumo: “Al que cierre mal el partido, el rival se lo abre”
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España es el dueño del partido que juega contra Argentina. Domina todas las situaciones a partir del control de la pelota. "Fulbito", dice Tevez, leyendo mal lo que está viviendo. Es baile, como para golear. El final del primer tiempo es un alivio. Pintaba para que nos llenaran la canasta en el segundo tiempo. Pero no, España decide "cerrar" el partido.
Vaya uno a saber... Tal vez por algún respeto ancestral opta por esperar que pasen los minutos y que el resultado sea ese uno a cero. Lógico: cuando lo tenés en el suelo y no lo matás ("no le pisás la cabeza", según Pizzuti), el enemigo se levanta. Y si no te mata él a vos, pega en el palo... Casillas, el discutido arquero español, hace un mal pase, penal para Argentina y empate. Y luego casi lo gana el por ahora proyecto de equipo de Diego.
Evidentemente España quiso bajar la cortina; pero ni el momento ni la actitud del equipo eran lo ideal para intentar eso. Después ganó, pero ése es otro tema, no el de hoy.
Volvamos al país. Atlético Tucumán se va al entretiempo ganándole a River uno a cero. También un caso de dominio de situaciones; hasta tuvo la chance de aumentar la ventaja. Hizo jugar mal a los de Astrada. Parecía que se quedaría con todo el escolaso... Pero en el segundo tiempo decidió cerrar el partido. Fue otro equipo, una sombra de lo que había sido en el primero. Se comió tres goles y dejó una triste imagen pudiendo haber generado lo contrario ganando en el Monumental.
Me fui de Núñez pensando precisamente en los tucumanos y también en España.
¿Se sabe cuándo se debe cerrar un partido? ¿Se puede hacerlo cuando se nos ocurra? Por supuesto vamos a depender, como siempre, de los jugadores que sepan manejar la estrategia. Pero hay cosas básicas para tener en cuenta. De elegir esa actitud, los del medio tienen que evitar que los delanteros rivales enfrenten a nuestros defensores centrales. Estando en River, en el 76 jugué en Avellaneda por la Libertadores contra Independiente. El "Negro" López metió un gol al minuto. Y así terminó, sellamos el partido. A Passarella y a mí nunca pudieron encararnos ni Bochini ni Bertoni.
Claves para estos casos de conservar el uno a cero: recuperar rápido la pelota... y no perderla enseguida; que no haya desatenciones; y no sentarnos en nuestra área rogando que pase el tiempo. España pudo golear, casi empata. Atlético pudo ganar, perdió. En ventaja, no supieron bajar la cortina. Y la última: buscar meter al menos otro gol. Con sólo uno de diferencia, intentar cerrar el partido es suicidarte.
Vaya uno a saber... Tal vez por algún respeto ancestral opta por esperar que pasen los minutos y que el resultado sea ese uno a cero. Lógico: cuando lo tenés en el suelo y no lo matás ("no le pisás la cabeza", según Pizzuti), el enemigo se levanta. Y si no te mata él a vos, pega en el palo... Casillas, el discutido arquero español, hace un mal pase, penal para Argentina y empate. Y luego casi lo gana el por ahora proyecto de equipo de Diego.
Evidentemente España quiso bajar la cortina; pero ni el momento ni la actitud del equipo eran lo ideal para intentar eso. Después ganó, pero ése es otro tema, no el de hoy.
Volvamos al país. Atlético Tucumán se va al entretiempo ganándole a River uno a cero. También un caso de dominio de situaciones; hasta tuvo la chance de aumentar la ventaja. Hizo jugar mal a los de Astrada. Parecía que se quedaría con todo el escolaso... Pero en el segundo tiempo decidió cerrar el partido. Fue otro equipo, una sombra de lo que había sido en el primero. Se comió tres goles y dejó una triste imagen pudiendo haber generado lo contrario ganando en el Monumental.
Me fui de Núñez pensando precisamente en los tucumanos y también en España.
¿Se sabe cuándo se debe cerrar un partido? ¿Se puede hacerlo cuando se nos ocurra? Por supuesto vamos a depender, como siempre, de los jugadores que sepan manejar la estrategia. Pero hay cosas básicas para tener en cuenta. De elegir esa actitud, los del medio tienen que evitar que los delanteros rivales enfrenten a nuestros defensores centrales. Estando en River, en el 76 jugué en Avellaneda por la Libertadores contra Independiente. El "Negro" López metió un gol al minuto. Y así terminó, sellamos el partido. A Passarella y a mí nunca pudieron encararnos ni Bochini ni Bertoni.
Claves para estos casos de conservar el uno a cero: recuperar rápido la pelota... y no perderla enseguida; que no haya desatenciones; y no sentarnos en nuestra área rogando que pase el tiempo. España pudo golear, casi empata. Atlético pudo ganar, perdió. En ventaja, no supieron bajar la cortina. Y la última: buscar meter al menos otro gol. Con sólo uno de diferencia, intentar cerrar el partido es suicidarte.
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